Especial 2017
Ciudades innovadoras

SÃO PAULO: EL GRAN OMNÍVORO

Con crisis o sin ella, las fuerzas productivas y creativas de la urbe se despliegan con dinamismo para dar satisfacción a la cidade mais grande do pais e a mais grande do mundo. La innovación se da en la más amplia gama de mercados imaginables, aunque en el sector financiero se nota con mayor fuerza.

POR BARINIA MONTOYA, AméricaEconomía Intelligence

Heliópolis es una de las favelas más grandes de Brasil, con más de 100.000 habitantes, según datos estimados por sus propios residentes, quienes viven en 18.000 viviendas, lo que genera una alta tasa de hacinamiento. Evidentemente Heliópolis es pobre, pero la innovación en América Latina no se detiene por ese factor. Por el contrario.

En 2010, Bradesco creó un sistema de microseguros totalmente novedoso respecto a lo que existía. El segundo banco privado más grande de Brasil, con su sede central de operaciones en el Gran São Paulo, introdujo una red de microcentros comerciales en Heliópolis, para dar satisfacción a una necesidad no percibida: la gran favela paulista en los últimos años fue creando una incipiente clase media, pues los pobres ya no lo son tanto como para no estar bancarizados ni necesitar seguros, a los que antes no se accedía. Actualmente son 250.000 habitantes, de los que 15.000 cuentan con la póliza de seguro, lo que representa el 5% de la población total. “A partir de la experiencia en Heliópolis, Bradesco puso en práctica el desafío de promover la inclusión financiera de la población económicamente activa de las favelas, llegando, además, a Paraisópolis, en São Paulo, y Rocinha en Río de Janeiro”, dice el director ejecutivo de Bradesco Seguros, Eugenio Velasques.

El éxito de la red estuvo en saber exactamente dónde poner el microcentro, estudiando las dinámicas de la vida de barrio de la favela, de modo que fueran los propios vecinos quienes garantizaran la seguridad de las locaciones. “Tres profesionales se sumergieron en la favela durante tres meses, con el objetivo de comprender cómo funcionan los centros comerciales y cuál es su importancia para la población local”, explica Velasques.

Este es un ejemplo del impulso innovador paulista, cuya principal oportunidad está en dar satisfacción a necesidades de muchas personas, a una escala brasileña, en la que una ciudad como São Paulo tiene la misma población que Sri Lanka o Camerún.

Esto ha permitido, por ejemplo, la proliferación de las fintech, o startups que ofrecen servicios financieros, las que se han concentrado en el barrio Jardím Paulistano, donde está el Café Octavio, en el cual suelen discutirse la creación de nuevos negocios, muchos de los cuales luego cobran vida.

Según la consultora McKinsey, el volumen de inversión en América Latina de este tipo de empresas (352 en total, en su catastro), llegó en 2015 a US$ 386 millones, un 19% por sobre 2014. Lo interesante es que 170 de ellas son brasileñas, y la mayoría creadas en São Paulo. Otro dato interesante es que Brasil es el país latinoamericano con mayor cantidad de acuerdos de capital de riesgo de América Latina en relación a su PIB.

Ejemplos abundan, como GuiaBolso, una startup creada para facilitar el manejo de las finanzas personales, o Zuum y Bankfacil, que son plataformas digitales de pago que aprovechan la proliferación de smartphones y banda ancha, o Nubank, un banco online valuado en US$ 500.000 y con más de dos millones de clientes en Brasil.

“Cuando me mudé a São Paulo tuve una experiencia horrible al abrir una cuenta bancaria, pues para empezar debí dejar mi teléfono y billetera en un locker, para luego gastar horas en que un ejecutivo me pudiera atender. Además, todo era muy caro. Fue entonces cuando vi una oportunidad de negocio en hacer un banco totalmente virtual en la ciudad”, cuenta el colombiano David Vélez, CEO y fundador de Nubank.

Tecnolatinas - tecnobrasileñas

Otro sector importante para el gran omnívoro son las llamadas tecnolatinas, es decir, aquellas empresas creadas en América Latina, cuyo componente tecnológico está en el corazón del negocio. En el reporte Tecnolatinas: América Latina en el tsunami de la tecnología, elaborado por el laboratorio de comunicaciones y medios, Kipus, se identifican 5.000 empresas de este tipo. De ellas, 123 superan ventas anuales de US$ 25 millones, de las cuales 33 son paulistas y 5 del resto de Brasil.

Al observar la vocación de estas empresas, se deduce que la gran mayoría de ellas está dedicada al e-commerce, especialmente el que satisface de forma exclusiva la demanda brasileña (73%).

Netshoes es un buen ejemplo. Creada en 2000 para satisfacer el mercado brasileño de ropa e implementos deportivos, terminó siendo una multilatina con operaciones en Buenos Aires y Ciudad de México, con ventas equivalentes a US$ 512 millones en 2015.

“Fuimos pioneros en un momento en que internet no era tan masivo como ahora, y cuando no había ningún fenómeno parecido a los smartphones, pero cuando llegó a partir de 2007, estábamos preparados y bien posicionados para crecer a un ritmo anual de tres dígitos por lo menos hasta 2012. Luego, vimos oportunidades en Argentina y México, donde había potencial de e-commerce, pero poco desarrollado”, cuenta Marcio Kumrian, CEO y fundador de Netshoes.

Con ejemplos como este, no es raro que São Paulo ostente el 57% del venture capital de Brasil, según Endeavor, en buena parte pues ahí se concentra la acción de la Finep, empresa pública brasilera de fomento a la ciencia, tecnología e innovación, y de BNDES, el banco público de desarrollo. Según Latin American Private Equity & Venture Capital Association (Lavca), São Paulo es la ciudad latinoamericana con mayor cantidad de fondos de venture capital captados entre 2011 y 2015 (US$ 747 millones), seguidos desde lejos por Buenos Aires (US$ 256 millones).

“Brasil puede atravesar una terrible crisis, pero su ecosistema innovador alcanzó tal madurez que de todos modos tienes que estar en São Paulo para captar el potencial más disruptor de las startups latinoamericanas”, dice Nico Berman, socio de KaszeK, un venture capital de origen argentino, nacido de profesionales que fundaron Mercado Libre, y que hoy tienen el grueso de sus proyectos en la capital paulista.

Gigantes paulistanos

El skyline de la avenida Paulista parece una feria de logos de grandes empresas mundiales y brasileñas. Según Eduardo Vasconcellos –experto en innovación de la Fundación Instituto de Administración (FIA) de la Universidad de São Paulo (USP) y miembro del board de Glorad, una entidad que observa los centros de I+D empresariales a nivel mundial–, esa presencia es clave para que el sistema de innovación paulista funcione. “Todos tienen que estar aquí. Es imposible que en esta gran ciudad no prospere la innovación, si, por ejemplo, sabemos que São Paulo es la única ciudad de América Latina que tiene una filial de RedPoint e-Venture, la que, junto con Itaú, creó Cubo, el mayor centro de negocios de América Latina, dedicado a las startups tecnológicas de la región”, dice sobre esta entidad que tiene más de 5.000 m² en la Villa Olímpica paulista.

Al observar las 500 empresas más grandes de América Latina, 14 de ellas tienen centros de I+D en São Paulo, como Braskem, Carguill, Marfrig, Embraer, Whirpool, Natura y EDP Energías. Esto en un contexto en el que 89 grandes multinacionales tienen centros de I+D en São Paulo, según un dato de Glorad aparecido en The Global Innovation Index 2016.

Luis Guedes, experto en gestión tecnológica y colega en la FIA de Vasconcellos, opina que São Paulo cuenta con la gran ventaja de concentrar grandes universidades con prestigio a nivel latinoamericano, como la propia USP, la Getúlio Vargas o la Universidad Federal de São Paulo. “Esto permite disponer de muchos profesionales capacitados, con energía creativa, quienes alimentan todos los proyectos de innovación que suceden en la ciudad”, dice.

Según Fernando Suzuki, “todo este dinamismo ha redundado en transformar a São Paulo en una ciudad cosmopolita, en la que se pueden ver extranjeros y descendientes de emigrantes de los más variados países, lo que impacta sin duda en las capacidades creativas de la ciudad”. Para este brasileño experto en innovación radicado en Miami, esta ventaja se muestra en, por ejemplo, que “las startups paulistas cuentan con experiencias multiculturales en la propia ciudad, lo que es clave a la hora de escalar los negocios fuera de ella”.

Sobre esa base, el estado de São Paulo ha creado una red de 12 parques tecnológicos (y 16 en etapas de diseño) a lo largo y ancho del estado, dedicados a las más variadas actividades económicas, como la agroindustria, farmacia, nanotecnología, aeronáutica, etc. Y si bien solo dos están en la ciudad de São Paulo, es la ciudad la encargada de darle consistencia y coherencia a este ambicioso proyecto. “Esta es una iniciativa destinada a incrementar sustantivamente la innovación, pero no solo de la ciudad de São Paulo. También se dota al estado de una red de entidades de investigación y tecnología, en todas las áreas del conocimiento, capaz de beneficiar socialmente a todos sus ciudadanos”, dice Margareth Lopes, directora de la secretaría de Desarrollo Económico, Ciencia, Tecnología e Innovación del estado de São Paulo.

Si bien São Paulo “escapa” de la realidad brasileña en muchos casos, como en la tasa de ingenieros y científicos per cápita, en la que es significativamente mayor que el 12% del total de Brasil, hay algo que la ciudad no puede evitar: la enmarañada burocracia brasileña.

Para algunos actores de la innovación de la ciudad, la Ley Paulista de Innovación de 2008, creada para fortalecer la articulación del sistema innovativo, tiene un gran problema. Según Maximiliano Carlomagno, socio de la consultora Innoscience, “la normativa, en vez de apoyar la innovación, la entorpece, pues generó una burocracia excesiva, en la que cualquier iniciativa toma una gran cantidad de trámites que antes no había”.

Después de todo, en Brasil abrir un nuevo negocio toma, en promedio, 79,5 días, muy por sobre Chile, donde toma 5,5, o México, que también es federal, donde tarda 8,4 días.

Slow food, para el gran omnívoro.

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