Especial 2017
Ciudades innovadoras

CIUDAD DE MÉXICO: EL VALLE DE LAS BILLETERAS LARGAS

Mercados, dinero y escala. Hoy la capital mexicana ofrece oportunidades de financiamiento como en ninguna parte de la región. Además, el ambicioso plan de reconversión urbana de la ciudad es fuente de múltiples iniciativas.

POR WILLIAM GOURG, AméricaEconomía Intelligence

Omar Castillo es un emprendedor en serie costarricense. Adquirió notoriedad tras fundar UPE Places, un sistema exitoso de hotelería en ámbitos agrestes que de manera online conecta la demanda de turistas extranjeros con la oferta de alojamiento en casas de familias rurales en Costa Rica. Pero UPE Places es solo una de sus múltiples startups, las que lo han llevado a vivir también en Chile, Colombia y Estados Unidos.

Hoy Castillo reside en Ciudad de México. “Si quieres emprender en serio, tienes que venir acá, pues acá está la plata y la escala”, dice, pensando en su consultoría en emprendimiento, luego de ser apoyado por el venture capital Global Proteus.

Y razones no le faltan, pues la capital mexicana bulle en startups cocinadas en múltiples incubadoras, aceleradoras, capitalistas ángeles y venture capitals. De tal modo, el eje de las colonias Roma, Condesa y Juárez se empieza a convertir en sede de buena parte de los emprendimientos con base tecnológica de la ciudad, pues se ha transformado en sede preferida de esta comunidad que ronda los 30 años y son habituales asistentes de eventos o espacios de co-working, como UX Nights, Switch, Start Up Weekend, Networking Night, Creative Mornings o TEDxCuauhtemoc.

Según un estudio de Endeavor, el Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial (CiiE) de IPADE y PWC, cinco startups pioneras de la ciudad han incidido de distintas maneras –desde la inspiración a la inversión o fundación– en la formación de otras 119 startups entre 2008 y 2014, en instancias en que, entre 1988 y 2007, el efecto multiplicador de estas cinco fue solo de 43.

Fondeadora es una de estas cinco startups, y se vale justamente de ese apetito por invertir, pues se creó como una plataforma de crowdsourcing en la que cualquier persona puede invertir en una cartera amplia de emprendimientos tecnológicos, sociales, culturales o ligados a industrias creativas. De tal manera, hoy son cerca de 190.000 los nuevos founders que han apoyado 2.400 proyectos exitosos, la mayor parte de ellos en Ciudad de México, pero con presencia en otras partes de México, Chile y Colombia.

Fernando Lelo de Larrera, uno de los fundadores de Fondeadora, y socio del venture capital ALLVP, cuenta que creó esta startup para demostrarle a sus alumnos de ITAM que un proyecto así es posible, pues –a su parecer– había condiciones para democratizar el capital en Ciudad de México. “Hay un mercado grande y dinámico, y estabilidad macroeconómica, por lo que se pueden esperar retornos de inversión interesantes, pues, además, hay talento en todos lados y un puente creíble para acceder a Estados Unidos y Europa”, dice Lelo Larrea.

El estudio es solo con cinco startups, en un ámbito concreto ligado a las TIC, pero además Ciudad de México tiene varios otros ecosistemas paralelos, por ejemplo, el de las cleantechs, o startups verdes, que suman 519 creadas desde 2009, bajo el paraguas de Green Momentum, una firma que diseña, implementa y financia iniciativas de tecnologías limpias y soluciones ambientales en México y en América Latina.

Rennueva ganó uno de estos desafíos y es un buen ejemplo de cómo funciona uno de los ecosistemas de innovación de la capital mexicana. Creada a partir de una inversión semilla por parte de una agrupación de exalumnos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para resolver la excesiva abundancia de unicel (un plástico útil para el empaque de comida rápida y artículos electrónicos, así como para la industria de la construcción), también recibió apoyo de la industria plástica, particularmente Dart de México, el Premio Santander a la Innovación Empresarial, y fueron integrados a la agenda de innovación de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de Ciudad de México. Es decir, pasó por prácticamente toda la tipología de actores de un ecosistema de innovación, y recibió los recursos necesarios para matricularse de caso exitoso.

Diego Serebrisky es fundador de Dalius Capital, un fondo emprendedor que se especializa en invertir en las empresas de etapa madura (Serie A, según la terminología Silicon Valley), y en su opinión “Ciudad de México está llena de oportunidades, especialmente en cuanto a fintechs y startups que desarrollan software as a service (SaaS), e-education e e-health”.

Según Serebrisky, el entorno favorable a la inversión en innovación está dado en parte por los CKD, o certificados de capital de desarrollo, un instrumento bursátil creado en 2006 que ha permitido a los fondos de pensiones entrar en el capital de riesgo. “Estos instrumentos han sido claves para el apoyo de fintechs exitosas, como Clip, que ofrece sistemas de pagos a través de teléfonos móviles, o Kubo Financiero, una plataforma que conecta pequeños inversionistas con pequeños deudores, permitiendo ampliar el acceso al crédito”, dice. “Además, esto representa un círculo virtuoso, pues los ahorros de los trabajadores terminan apoyando la creación de más y mejor empleo”, concluye.

Además, el gobierno federal ha sido un importante propulsor de startups en etapas tempranas, principalmente a través del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), organismo de la Secretaría de Economía, que incentiva a la banca comercial, asumiendo buena parte del riesgo, a otorgar créditos homogéneos de hasta US$ 26.000, con una tasa de interés anual fija de 9,9%, sin garantías hipotecarias, para proyectos viables de emprendedores egresados de las incubadoras de negocios de la red certificada Inadem.

Zaveapp es uno de los casos de éxito de la red Inadem. Esta fintech –incubada en Wayra México, de Telefónica, en 2015– ofrece servicios de ahorro alternativos en otras divisas, y ha logrado ya entrar en plena fase de expansión e internacionalización. “Estamos por entrar a los 28 países de la Unión Europea gracias al apoyo de la Cámara Franco Mexicana de Comercio e Industria, que nos contactó con French Tech Ticket, un programa de atracción de startups internacionales a Francia, y con algunos capitalistas ángeles”, dice Octavio Novelo, fundador de Zaveapp.

Innovación en la gobernanza

A grandes problemas, grandes soluciones. Ciudad de México es una megalópolis de 21 millones de habitantes de un país en desarrollo, con necesidades innumerables, de la más variada naturaleza. Con esas características, sus ciudadanos se han dado recientemente de una nueva forma de gobierno cuya aspiración es ser capaz de conocer y dar respuesta a los problemas derivados de estas dimensiones pantagruélicas, a través de un plan de desarrollo urbano capaz de crear un clúster de emprendimiento e innovación en torno a las múltiples iniciativas de transformación urbana, y a través de un modelo de finanzas públicas que pasa de un modelo eminentemente recaudador de impuestos, a uno que contempla la creación de valor económico a partir de alianzas público-privadas (APP).

La orientación política es clara. Según la recién creada Constitución de la ciudad, algo inédito para América Latina, “las diversas autoridades deberán fortalecer y apoyar la generación de proyectos de investigación científica y tecnológica con los sectores productivos”, y además tendrán un presupuesto anual de I+D que no podrá ser inferior al 2%. Esto sucede en un contexto en el que Ciudad de México recibió el 55% de la inversión extranjera directa a México entre 2000 y 2014.

Para Simón Levy, director general de ProCDMX, la agencia de promoción de la capital mexicana dependiente del gobierno local, “la ciudad pasa por un proceso de transformación urbana que está disparando la cadena de valor de la innovación, pues esta interviene en prácticamente todos los proyectos de planeación”, dice.

El plan de desarrollo urbano de Ciudad de México entre 2016 y 2030 contempla una inversión pública anual por sobre los US$ 160 millones, sin contar dinero apalancado por APP, con diversos proyectos de movilidad urbana, transformación de espacios públicos, acceso a servicios que garanticen derechos sociales y desarrollo del turismo urbano. Esta inyección, por sí sola, es una fuente respetable de oportunidades, pues prácticamente todos los proyectos son intensivos en tecnología y conocimiento. Más si se considera que está en carpeta la creación de un parque de innovación en el corazón de la ciudad, el que se viene a sumar a otros cinco preexistentes: Prosoftware (Clúster Vallejo), Tecnoparque Azcapotzalco, Parque Tecnológico y Educativo Milenio-Ferrería, Parque Industrial de Alta Tecnología “Cabeza de Juárez” y Parque Industrial de Alta Tecnología Zapotitlán.

La incubadora Impact Hub, pionera en la comunidad “startupera”, ha aprovechado el impulso de las políticas públicas de la ciudad. Según su directora, “buena parte de los proyectos incubados responden a los sectores estratégicos definidos por el gobierno de la ciudad, como salud, educación, medio ambiente, inclusión financiera o derechos humanos”.

Ejemplo de lo anterior es la colaboración entre Impact Hub, y su red y la multinacional francesa Veolia, para impulsar el primer programa de aceleración de proyectos para resolver con tecnología problemas de agua potable, al seleccionar en 2015 a cinco startups sociales: Gota de Esperanza, Conciencia Hídrica, Tupepol, Hidropluviales y ResilienteMX.

Según Federico Antoni, socio director de ALLVP, “hay una oportunidad clara en el desarrollo de Ciudad de México como smart city. Ya tenemos apuestas en materia de movilidad con proyectos que involucran a Toyota y Nissan, y en energía, donde participamos con la multinacional francesa Engie”, dice.

Y es que el impulso de inversión pública no solo ha impactado la innovación que nace de la actividad emprendedora, sino que también en el ámbito corporativo y la asociatividad con universidades. Es el caso de Thales, el gigante francés de la tecnología aeroespacial, transporte, defensa y seguridad, que decidió desarrollar un centro de software en Ciudad de México, junto con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), para el desarrollo de soluciones de movilidad, entre otras iniciativas, como Start Up México, que promueven la innovación y el espíritu empresarial para los adolescentes. Por su parte, la multinacional alemana Siemens, presente en México desde 1894, cuyos headquarters para todo Mesoamérica se encuentran en la capital mexicana, invertirá alrededor de US$ 200 millones durante los próximos 10 años, para impulsar el desarrollo de sectores clave como salud, energía y educación, además del desarrollo de programas de Smart Cities.

La empresa, además, es un actor importante en el desarrollo de una cultura innovadora y de la educación necesaria para producir finalmente la innovación, a través de programas como Engineering Business Learning o Program and Financial Business Learning Program, que buscan atraer talento joven entre los universitarios mexicanos.

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