Especial 2017
Ciudades innovadoras

GUADALAJARA: LA FLOR DEL NAFTA

Guadalajara era famosa por ser la cuna del tequila. Hoy, luego de más de 20 años de firma del tratado de libre comercio de México con Estados Unidos y Canadá, la ciudad no solamente conquistó la denominación de origen para el licor de ágave, su producto insignia, sino qué –encadenándose productivamente con Silicon Valley– se transformó de tal modo que su autodenominación como capital creativa digital no suena a un chiste de charros.

POR ANDRÉS ALMEIDA Y WILLIAM GOURG, AméricaEconomía Intelligence

Corre como rumor en Guadalajara. Eran fines de los años 90’ y un ejecutivo de Intel visitaba la ciudad, luego de un viaje desde San Francisco con escala en Ciudad de México. ¿Su propósito? entrevistarse con los rectores de las universidades guadalajarenses para pedirles modificaciones a los currículums de las carreras de ingeniería, de modo que se adaptasen a la llegada de la primera operación de la compañía fuera de Estados Unidos. Los rectores se habrían negado en redondo, apelando a la autonomía universitaria, con lo que Intel se fue a San José, Costa Rica.

Cierta o no la historia, sí refleja dos verdades.

La primera es que nunca volvería a pasar de nuevo que una compañía tecnológica no encontrara acogida en la ciudad, pues hoy Guadalajara es sede de una buena cantidad de operaciones de manufactura tecnológica, desarrollo de software e incluso centros de I+D de compañías tales como Motorola (la primera en llegar en los lejanos 70’), HP, IBM, Oracle, Flextronics, Jabil, Tata y la misma Intel, que en 2014 abrió su centro de diseño en la ciudad. El cluster acá formado tiene exportaciones equivalentes a 25 veces las del tequila, el producto bandera de la ciudad antes del desembarco de Silicon Valley, y las universidades guadalajarenses son máquinas de producción de ingenieros, que contribuyen a que se gradúen en México más de 100.000 ingenieros anuales, más que en Alemania, España o Brasil, siendo el 17° país con mayor proporción de ingenieros y científicos del total de graduados y el primero de todo el continente americano, incluidos Estados Unidos y Canadá. “Es una ciudad transformada por esta industria, en la que hay más que maquila tecnológica, costo efectiva, pues se está pasando a la producción de mayor valor agregado”, dice Fernando Lelo Larrea, del venture capital mexicano ALLVP.

La segunda es que ya no será necesario hacer escalas entre San Francisco y Guadalajara, pues hay vuelos diarios directos operados por compañías aéreas tanto mexicanas como estadounidenses, que conectan ambas ciudades en cuatro horas de vuelo con pasajes que pueden llegar a costar solo US $ 200. “Esto facilita enormemente el desarrollo del nearshore, (concepto acuñado en México, que refiere a la ventaja competitiva de un país, por estar próximo a otro y en un mismo huso horario), pues puedes combinar el mejor trabajo conjunto entre Guadalajara y San Francisco”, dice Andy Kieffer, un estadounidense con fuertes redes en Silicon Valley, donde trabajó, y quien ha fundado en Guadalajara, Agave Ventures, un venture capital que se enfoca en el mercado mexicano, y que espera saltar a América Latina.

F*** your wall

Si el desembarco de Motorola inaugura una época y el de Intel la consolida, con la firma del NAFTA en 1992 mediante ¿Qué se puede esperar de la apuesta de Wizeline –una empresa de software as a service fundada simultáneamente en San Francisco y Guadalajara– que en 2017 consolidó su presencia en la capital de Jalisco, transformándola en la principal oficina mundial (hay otra en Ciudad Ho Chi Minh)?

La apuesta es interesante, pues proviene de Bismarck Lepe, un ciudadano estadounidense, descendiente mexicano, cuyos padres eran campesinos migrantes, quien logró egresar de Stanford y transformarse en un alto ejecutivo en Google, para luego formar la plataforma de video Ooyala, con la cual se hizo rico. Y si bien de alguna manera la apuesta por Guadalajara es sentimental, es también del todo racional, como declaró en una entrevista a Univisión, pues en México se puede desarrollar inteligencia artificial y machine learning, que son las principales tecnologías que explota Wizeline.

Es doblemente interesante, porque coincide con los esfuerzos de otro mexicano: Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, quien en abril reciente visitó varias empresas en Silicon Valley, incluida Microsoft, en una campaña proselitista inédita de atracción de inversiones, en el contexto de la preocupación y enojo de la industria tecnológica de Estados Unidos, que ve cómo Donald Trump lesiona ventajas competitivas al restringir la inmigración y obligar a desarrollar producción local que no es costo-efectiva.

“Nosotros lo estamos pensando”, dice Fernando Albertorio respecto de la invitación de Sandoval a trasladar operaciones tecnológicas completas desde Estados Unidos a Guadalajara, dada la incertidumbre de la era Trump. Albertorio es un portorriqueño afincado en Boston, desde donde ha desarrollado una serie de start ups especializadas en tecnología capaz de mejorar las capacidades corporales humanas, y quien, junto con otros tres emprendedores guadalajarenses, desarrollaron Sunu Inc., la empresa que produce y comercializa entre Boston y Guadalajara, una pulsera que aumenta la capacidad de reconocimiento del entorno para personas con discapacidad visual, como el mismo Albertorio. “Si hay más restricciones en Estados Unidos, es una posibilidad transportar toda la empresa a Guadalajara y atender el mercado a través de exportaciones, pues al final lo importante es ofrecer a buen precio algo que puede cambiarle la vida a los 30 millones de estadounidenses con incapacidad visual”, dice.

Si bien la relación de Guadalajara y Sillicon Valley es de público conocimiento, el vínculo con Boston es bastante más reciente y novedoso. “Me di cuenta de las grandes posibilidades de la ciudad gracias a que conocí a varios emprendedores de Guadalajara que acudieron a MassChallenge”, dice Albertorio, respecto a una instancia organizada por la ciudad de Boston para promover la innovación y la articulación de sus actores, la cual cuenta con capítulos en Reino Unido, Suiza, Israel y México.

“Trump ha logrado justamente el efecto contrario al deseado”, sentencia Andy Kieffer. “Si quería que las cosas pasen en Estados Unidos, se equivoca, pues ahí hay muy pocos ingenieros y sus medidas anti inmigración van a lograr que haya menos, por lo que es posible que las empresas de Silicon Valley salgan del país”, dice.

Según Kieffer, hay otra otra razón de peso para ir al sur, como él personalmente hizo al fundar Agave Ventures. “En Sillicon Valley está todo hecho, en cambio en México está todo por hacerse”, dice. Sin embargo, la decisión de este inversionista no fue tomada sino hasta que desarrolló algo que considera un modelo completamente novedoso de venture capitals, plenamente adaptado a la realidad mexicana, y latinoamericana. “El negocio no se trata de elegir las start ups de mayor potencial de entre una amplia oferta, como pasa en Estados Unidos, sino de crear las start ups que necesitan determinadas industrias, colaborando con ellas para crear empresas que resuelvan problemas comunes”, explica respecto de lo que él denomina en inglés como start up factory.

De tal manera Agave Ventures ideó y creó Voxfeed, eligiendo el equipo emprendedor, para desarrollar aplicaciones de marketing digital en México, el que es muy básico comparado con el de Estados Unidos, o Digitt, una plataforma financiera que resuelve la pesadilla de flujos de caja las pequeñas y medianas empresas que deben soportar los pagos en 30, 60 y 90 días de clientes con mucho mayor fuerza negociadora.

“Con el apoyo técnico de San Francisco demostramos que esto es posible y ventajoso de hacer desde Guadalajara”, dice Kieffer, quien piensa que este modelo es exportable a otros países de la región.

Zapopan Style

“Guadalajara es a Ciudad de México, lo que San Francisco es a Los Ángeles”, dice Kieffer para graficar la ventaja competitiva de la capital de Jalisco respecto a la del país en cuanto a la configuración de una comunidad innovadora más estrecha y colaborativa. Y siguiendo la analogía, Zapopan vendría a ser Silicon Valley, pues, de un tiempo a esta parte las compañías tecnológicas han optado por este municipio conurbado al distrito de Guadalajara, el que comienza a adquirir características propias al alojar a buena parte de las subsidiarias tecnológicas de Silicon Valley, como Intel, que enclavó ahí su centro de diseño, y centros universitarios de renombre, como las universidades Autónoma de Guadalajara, De Guadalajara, ITESO, Panamericana, CUCEA o EGADE.

Y la administración municipal de Zapopan se lo está tomando en serio a través de iniciativas tales como Reto Zapopan, una versión local de MassChalllenge que cuenta con el apoyo de esta entidad de Boston, además de Intel y Global Proteus Venture Capitals, entre otros. Con esto el municipio quiere atraer a los nuevos emprendedores, que se encadenarán en las redes ya creadas.

El Gobierno de Jalisco también está realizando esfuerzos para dar innovación al centro histórico de Guadalajara. Se trata de un ambicioso proyecto que buscará crear las condiciones arquitectónicas y sociales del lugar para amparar las industrias creativas digitales de la ciudad, en torno al cine, la televisión, los videojuegos, la animación digital, los medios interactivos y las aplicaciones móviles.

La apuesta nace a partir de la observación de los datos de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETTI), que muestra que Guadalajara tiene 600 empresas de alta tecnología, 78 mil profesionistas, 35 centros de diseño, 4 centros de investigación y más de 40 años de experiencia en la industria electrónica y de telecomunicaciones, los que se organizan en torno al Instituto Jaliscience de Tecnologías de la Información (IJALTI). “Somos parte del Grupo de trabajo de Transformación Digital de Jalisco, cuya meta es contribuir a la transformación digital de Guadalajara para el 2017, a través de proyectos tales como Guadalajara Ciudad Creativa Digital o Tequila Smart City, entre otros”, dice Mauricio Espinosa, gerente de estrategia de cluster de IJALTI.

Según Víctor Larios, director del Centro de Innovación de CUCEA, esto es posible porque Guadalajara ha pasado de ser un polo de maquila tecnológica, a uno que ofrece mayor valor agregado, sumando también desarrollos de software y hardware en áreas de punta. “El avance lo grafica bien Jesús Palominos, quien desarrolló una empresa de circuitos para la industria de telecomunicaciones, la cual fue comprada por Intel, manteniendo a Palomino a cargo, para desarrollar acá un laboratorio que fue creciendo y que hoy cuenta con 60 doctores”, dice.

Por su parte Víctor Lau, CEO & Founder de Numbelt, una empresa de evaluación de riesgo de start ups, otras empresas tomaron el camino de Intel y hoy son pilares de un cluster que requiere de externalizaciones de servicios TIC y contrataciones de perfiles especializados. “Lo que falta es un marco legal para nuevos sectores como las fintech o para el crowfunding, sin lo cual aumenta la aversión al riesgo a invertir”, dice.

Y si de diversificación se trata, es interesante observar que en Guadalajara incluso empieza a haber start ups de origen biotecnológico, como Yakult, la cual mediante un convenio con la Universidad de Guadalajara y los productores de tequila, han desarrollado probióticos del ágave para crear lácteos de mejor digestión. ¡Salud!

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