Si algo caracteriza a Jorge Añaños Jerí es su gran visión de negocios. Como muchos grandes empresarios peruanos de hoy, su éxito se originó en momentos en que pocos se atrevían a emprender. Este ingeniero agrónomo de profesión comenzó en el negocio de las bebidas a los 27 años. Era 1984 y decidió formar una productora y distribuidora regional de bebidas, pese a las difíciles circunstancias políticas y sociales que imperaban en ese momento en Perú. Tres años más tarde, iniciaron la producción de la que hoy se ha convertido en su marca insignia: Kola Real, creación suya y de su esposa Tania Alcázar.
En la década siguiente, mientras el país dejaba atrás los años del terrorismo y la hiperinflación, los Añaños vieron cómo la demanda por su producto crecía entre las clases populares. En 2000 Jorge Añaños y sus hermanos acordaron dividirse la utilización de la marca por zonas geográficas. Con su mujer crearon una nueva empresa, Embotelladora San Miguel del Sur (ESM), que produce y comercializa bebidas soft-drinks en Perú y parte de Sudamérica y Centroamérica.
Con los resultados de su lado, los esposos Añaños Alcázar no han parado de expandirse. Abrieron una planta de producción de gaseosas en Huaura para distribuir en las ciudades costeras del Perú. En 2000 fue el turno de Arequipa, la ciudad más importante del sur del país, y dos años después iniciaron su internacionalización abriendo dos distribuidoras de Kola Real en las ciudades de Arica e Iquique, ubicadas en el norte de Chile. En el 2005, dieron otro gran salto en su carrera internacional y abrieron su primera planta más allá de su espacio cercano. El lugar elegido fue la República Dominicana, donde instalaron una moderna fábrica que cuenta con tecnología de punta.
Es el poder de una marca. En 2011 ESM facturó más de US$ 150 millones. Actualmente, Añaños y su equipo vienen afinando los detalles de la que será su cuarta planta para producir y embotellar bebidas gaseosas y la segunda en suelo extranjero, ubicada en Salvador de Bahía, Brasil, que demandó una inversión de más de US$ 20 millones.
De poco hablar, Añaños ha dejado la vocería de la organización en su hijo Hans Añaños Alcázar, director de Proyectos y Expansión de ESM. Y los planes anunciados por Hans no son menores: China y África podrían ser muy pronto regiones en las que sus botellas podrían ser destapadas en poco tiempo. “La visión que compartimos con mis padres es que queremos estar en los mercados más importantes del mundo, logrando una buena participación, consolidando nuestros productos y siendo un ejemplo e inspiración para los peruanos”, dice Hans Añaños. Por lo pronto este año será una prueba de fuego con el ingreso a Brasil.