De niños, con su hermano Carlos, Luis y Fernando Moncayo vendían miel de abeja para financiar sus gustos. Era la escuela de emprendimiento de su padre, un piloto civil de helicópteros que pasaba largas temporadas en el oriente ecuatoriano.
Después de egresar de la Universidad Católica, trabajó en un banco. Gracias a una beca para estudiar en Berkeley, se empapó con la fiebre punto com, que intentó llevar a Ecuador. Renunció al banco para crear Kamaleon, una red de ejecutivos latinoamericanos parecida a LinkedIn. Golpeó puertas a inversionistas y reunió capital. Al cabo de dos años había quebrado.
“Guardé silencio, el luto profesional”, dice Moncayo. Y no se dio por vencido: trabajó algunos años en Deloitte, y volvió a la carga.
Todo partió de las conversaciones con sus hermanos Carlos y Luis, quienes veían con sus propios ojos cómo crecía el comercio con el gigante asiático. Así nació Asiam Group, agencia de comercio que ofrece servicios para facilitar las importaciones desde China.
Sus verificaciones e inspecciones se orientan principalmente a marcas latinoamericanas de ropa, que importa prendas y partes desde los grandes centros industriales chinos.
“Comenzamos desde cero”, recuerda Moncayo, un empedernido deportista quien ha competido tres veces en el exigente torneo Iron Man. “El deporte es una escuela de emprendimiento”, concluye.