Alternativas Energéticas
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Energía interior

A nivel doméstico la principal innovación energética que viene para Latinoamérica es el net metering, la generación de energía renovable casera conectada a la red de suministro. Desde 2007 una realidad en México, hoy se debate en Argentina, Brasil y Chile.


David Cornejo

En 2001 la posibilidad de generar energía renovable en casa e inyectarla a la red eléctrica era una idea, sólo implementada como piloto en Dinamarca. Ese mismo año, Greenpeace Argentina implementó el primer generador solar doméstico conectado a la red de abastecimiento del país sudamericano. Y lo hizo sin existir leyes, regulaciones ni aviso previo a la compañía de electricidad. Actualmente, ese generador opera en el edificio de la ONG en Buenos Aires, aún sin legislación al respecto.

“La conexión fue ilegal en esa época, no lo reguló el Ente Regulador de la Electricidad. Si hubiésemos pedido el permiso nunca hubiese aparecido. Así se generó un debate, exponiendo que las limitaciones no eran un problema técnico sino de falta de leyes”, comenta Juan Carlos Villalonga, representante de Greenpeace Argentina en 2001 e impulsor de la iniciativa.

El net metering o medición neta consiste en la generación de energía a nivel doméstico, con paneles solares o generación eólica, conectando esta producción a la red de electricidad. Permite restar del pago mensual la energía producida y en caso de haber excedentes recibir el debido pago en dinero. En América Latina está implementado sólo en México, aprovechando la insolación de 5 kWh/m2 que tiene el país en promedio. En Brasil, Chile y Argentina recién existe como proyecto de ley. “Esto no va a despegar mientras no haya subsidios de los gobiernos”, comenta el profesor David Watts, de la Universidad Católica de Chile, quien participó como consultor en el proyecto de ley chileno. “Aunque los paneles fotovoltaicos bajan radicalmente su costo, necesitan un apoyo estatal para su implementación, cosa no incluida en el diseño chileno, que sólo incluye rebajas de impuestos”, agrega. En México la iniciativa prosperó con subsidios a los paneles solares, situación no clarificada en los proyectos sudamericanos.

En 2010 Brasil realizó una consulta entre agentes sociales para debatir posibles regulaciones, mientras que en Argentina el Partido Verde presentó en septiembre pasado un proyecto al Parlamento. En Chile se tramita desde 2008 un proyecto del senador Antonio Horvath. El parlamentario representa a la sureña Región de Aysén, hoy movilizada contra el gobierno precisamente por los altos costos de la energía en la región. “El proyecto chileno está listo”, clarifica Watts, quien espera que sea aprobado durante el actual período legislativo del país sudamericano.

El cerebro de la red

El net metering es una tendencia global. Sin embargo, no tiene aprobación unánime entre expertos. “Es una buena idea en teoría, pero económicamente es un desastre porque las casas obtienen subsidios altos por muy poca electricidad”, comenta el analista de energía Vilnis Vesma, del Reino Unido. En su opinión, “el dinero se gastaría mejor en medidas de eficiencia energética”.

Vesma tiene razón si hablamos de la posibilidad de una medición neta mal regulada. Para influir en la matriz energética es necesario el apoyo de otra innovación: el smart metering o medición inteligente, actualmente ausente del debate latinoamericano. Instalando medidores eléctricos inteligentes se podría identificar el verdadero impacto de la energía casera en la matriz.

El smart metering forma parte del concepto de smart grid (red inteligente), factor clave para la planificación energética futura. “Hoy se produce una cima de gasto en ciertas horas y eso significa que hay más plantas de generación de las necesarias. Existen para abastecer esa cima mientras que en total se utilizan un 3% del tiempo”, señala Watts, para quien, “el principal beneficio de la medición inteligente es postergar inversiones de generación eléctrica”. Para algunos, una mejor planificación en América Latina, con menos plantas de generación convencional y más energía renovable, suena a utopía. En Europa se ha hecho. ¿Por qué no acá?.